Nuestra Historia
El Inicio
Todo comenzó con un becerro
Nuestra aventura no nació en una oficina, sino en el corral. Criamos un becerro desde pequeño con toda la paciencia del mundo. Con el tiempo, se puso tan bonito que surgió un trato que cambiaría nuestras vidas: mi hermano me lo cambió por una becerra.
Esa becerra se llamaba **Bartola**. Más que ganado, era nuestra mascota. Ella nos daba leche para la casa, pero Bartola era generosa, y pronto nos vimos con más leche de la que podíamos beber.

"No nos terminábamos la leche, ni el queso, ni el yogurt... la abundancia de Bartola nos obligó a emprender."

El Oficio
De compartir a emprender
Primero llevábamos la leche a un quesero local, hasta que un buen amigo nos tendió la mano y nos enseñó los secretos del queso y el yogurt artesanal. Queríamos lo mejor para nuestros niños: algo natural, puro, sin procesos industriales.
Cuando otros negocios empezaron a decaer, decidimos nombrar nuestro emprendimiento en honor a un lugar sagrado para nosotros: **Los Huamiles, "Los huamiles es un desmonte a pie del cerro que es profundamente querido por nuestra familia. Por esta razón decidimos nombrar así nuestro negocio"; el nombre Los Huamiles nos ha dado la bendición de salir adelante.**
Hoy
Un queso sin competencia
En un mundo lleno de productos artificiales, nosotros elegimos el camino difícil: **lo natural**. Sabíamos que al hacer un queso honesto, el mercado nos abriría las puertas. Hoy, nos enorgullece decir que esa esencia pura es nuestra mayor fortaleza.